Como todas las palabras que tienen varias interpretaciones, para entender su significado verdadero hay que recurrir a su origen etimológica: la palabra viene del latin ‘emotio’ que se forma con el prefijo ‘e-ex’ y el verbo ‘movere’, lo que indica un movimiento hacia afuera.
Se puede traducir como “Energia en movimiento” (si nos basamos en el término inglés, este significado es aún más claro: E-Motion).
Pero cómo se traslada este concepto a todos los complejos mecanismos que generan las diferentes emociones?
Basándonos en lo que conocemos de la neurofisiología y bioquímica, esta Energía se puede entender como un impulso nervioso generado por un pensamiento, que a su vez provoca determinadas sensaciones debidas a respuestas hormonales generadas por ese impulso y que en último término dan lugar a reacciones bioquímicas y respuestas físicas por parte del organismo.
Esto es fácil de entender si pensamos por ejemplo a lo que nos genera a nivel físico un sentimiento de miedo improviso, como sudoración, taquicardia, falta de aliento, etc… debido a la rápida segregación de adrenalina en respuesta a una situación de peligro o también por un pensamiento relacionado a dicha situación.
Se trata de un ejemplo sencillo para entender que la influencia de una emoción a nivel físico es un hecho real y tangible más que una creencia o una postura de algún tipo de medicina alternativa.
Las emociones forman parte de nuestro día a día, no podemos prescindir de ellas. Desde que nacemos estamos en contacto con las emociones.
Cada persona encierra dentro de sí un amasijo de sentimientos y emociones tras los recuerdos y las memorias, los fracasos, las pérdidas o la alegría vivida. Como el respirar o el dormir, sentimos y nos emocionamos de forma instintiva. Las emociones cumplen un papel adaptativo, nos ayudan a sobrevivir en un entorno complejo. Por ejemplo, el miedo permite huir o mantenerse inmóvil ante determinados peligros. La ira nos da fuerzas para reaccionar y defender nuestro entorno y a nuestros seres queridos. La tristeza es una brújula muy útil ya que fomenta la introspección y la aceptación que nos permiten detectar cuando algo va mal para intentar remediarlo.
Algunas personas desconfían o bien ignoran el carácter instintivo de las emociones y las reprimen porque temen sufrir o incluso perder el control de sus vidas. Pero intentar vivir y pensar al margen de nuestras emociones es una falacia: no sólo nos limita, sino que las emociones reprimidas pasan al inconsciente y son mucho más incontrolables desde esa parte de nuestra mente y al no permitir que salgan el cuerpo las expresa en forma de enfermedades.
Por lo tanto el primer paso para gestionar las emociones es verlas como un proceso natural y propio del ser humano, que tiene sentido en nuestra vida, especialmente en la relación con los demás, y que también dota a la vida humana de matices, color, profundidad y textura.
Por eso, en la M.I.A., en la valoración de una problemática de cualquier tipo, damos al aspecto emocional la importancia que merece, y lo trabajamos con diferentes herramientas, siempre adaptadas al caso concreto.
En la Naturopatía, por ejemplo, algunas enfermedades se relacionan de manera directa con alteraciones de determinados “centros emocionales”, que controlan órganos específicos ( este concepto se explica más detalladamente en la entrada del blog “Chakras y centros emocionales”).
Asimismo en la Medicina Estética, a la misma manera que con otros tipos de problemas de salud, se valora el impacto emocional, ya que esto influye en muchos aspectos relacionados con ese problema, como la percepción subjetiva de la persona, el impacto en su vida,..pero también se relaciona directamente con el éxito de un tratamiento.
Y finalmente podemos trabajar las emociones con la aromaterapia a través de los aceites esenciales que busca el restablecimiento del equilibrio perdido (físico, mental, emocional y espiritual) y el bienestar de las personas que lo practican. Por lo tanto sirve para sentirse mejor, conectar con tu fuerza, con tu alegría y otras posibilidades en lo personal que sólo tú sabes.